jueves, 29 de octubre de 2015

Un plan de pensamiento computacional: ¿ocurrencia u oportunidad?


Como parte del quinto reto del MOOC "Cómo introducir la programación y la robótica educativa en todas las materias" vamos a reflexionar acerca de las ventajas de establecer un plan de pensamiento computacional en todas las materias y en cualquier nivel o etapa del sistema educativo.
"Vaya ocurrencia" puede pensar alguien. Y en principio no le falta razón, ya que a priori, la idea de pensamiento computacional que tenemos, está relacionada con la programación informática. Y es que además es así. 
Tras esto vendrían otras preguntas o afirmaciones, del tipo de "¿y qué tendrá que ver eso con una materia como Historia, o Ciencias Naturales, o Lengua...?" o "parece interesante, pero para los alumnos que tengan inquietudes técnicas o tengan idea de enfocar su futuro en un campo que tenga que ver con la programación informática". Y es aquí, donde entre todos tenemos que hacer pedagogía con nuestros compañeros, y explicar ciertas cosas que no todo el mundo tiene porqué saber.
En primer lugar, y bajo mi punto de vista, el pensamiento computacional va más allá de saber cómo "piensan" las máquinas para crear programas informáticos que resuelvan problemas concretos. Se trata de desarrollar un método, una forma de desglosar los problemas que se nos planteen, en pequeños subproblemas, que se puedan resolver de forma más sencilla, y que puestos en orden, finalmente den respuesta al problema original. A modo de ejemplo, se muestra la siguiente imagen, en la que se puede apreciar de un modo sencillo, como resolvemos los ingenieros un problema del tipo "¿se mueve?.

Obviamente es broma, pero a falta de un par de detallitos o tres, en esencia se trata de elaborar una estrategia de resolución de problemas.
Este método, que emplean las máquinas para resolver de forma más rápida y eficiente los problemas que les planteamos, es perfectamente aplicable al ser humano.
Y es precisamente en este punto, en el que empezamos a ver de una forma más clara su importancia. Si desde niños, entrenamos esta forma de pensar, de analizar, y en definitiva, de resolver retos, estaremos más preparados para afrontar de forma eficiente cualquier problema que se nos plantee en el futuro.
Para entenderlo mejor, en la materia de Tecnología, que es la que yo imparto, se propone a los alumnos un determinado problema tecnológico, que se habitúan a resolver siguiendo unos pasos muy concretos:

  • Análisis de necesidades. Difícilmente vamos a resolver correctamente un problema tecnológico si no lo conocemos en detalle.
  • Estudio de distintas soluciones. Existen múltiples formas de resolver un problema. Estudiémoslas.
  • Elección de la mejor solución. De entre todas las soluciones estudiadas, seleccionamos la que a nuestro juicio nos parezca la mejor.
  • Secuenciación de operaciones. Antes de empezar a trabajar, vamos a establecer unos pasos para ello. ¿O acaso parece lógico empezar una casa montando el tejado?.
  • Construcción del proyecto. Siguiendo los pasos ordenados anteriormente, comenzamos el proceso de construcción.
  • Comprobación. Tras su construcción, comprobamos que lo construido dé solución al problema inicialmente planteado. De no ser así, habrá que analizar el porqué y rediseñar y construir en su caso, la parte o pieza que nos esté dando problemas. Cuando hagamos esto, habrá que volver a comprobar el funcionamiento, y sólo cuando comprobemos que todo está correcto se da por finalizado el proyecto.
Tras leer esta parrafada, habrá quien siga pensando que el pensamiento computacional es más propio de disciplinas técnicas. Pero no es es del todo cierto. Si releemos las fases anteriores, éstas pueden ser aplicadas a cualquier problema y en cualquier ámbito de la vida.
Y aquí radica su importancia. Existen multitud de herramientas que con un poco de imaginación pueden ser empleadas en cualquier materia (Scratch, Arduino, BeeBOT...), y que para su empleo requieren un conocimiento básico de programación informática. Si logramos que el alumnado se familiarice con ellas habremos conseguido un triple objetivo:

  • Trabajar nuestra materia, de un modo innovador, y probablemente más motivador para el alumnado.
  • Familiarizarse con la programación informática, que en un mundo tecnológico como en el que vivimos es de capital importancia.
  • Y finalmente, trabajar el pensamiento computacional, que como acabamos de argumentar, les permitirá afrontar problemas cotidianos de una forma más eficiente.
Además, este método es fácilmente integrable dentro de una Metodología de trabajo por proyectos interdisciplinares. Y es precisamente a esto a lo que dedicaremos el siguiente post del MOOC.

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